DESCONECTARSE PARA CONECTAR

A buen entendedor pocas palabras.

Todos los que nos jactamos de ser comunicadores, deberíamos replantearnos cómo manejamos las “herramientas” de comunicación y saber cuando apagarlas, y más aún cuando levantar la mirada y darnos cuenta que “hay vida” fuera de nuestros teléfonos y computadoras!!

En otra publicación hablé sobre los “Barrotes Tecnológicos“, y creo que este video (publicidad en thailandia) lo resume claramente.

Espero tu comentario,

PANDEMIA DE INSENSIBILIDAD

Una pandemia, vocablo que procede del griego pandêmon nosêma, de παν (pan = todo) + δήμος (demos = pueblo) + nosêma (= enfermedad), expresión que significa enfermedad de todo un pueblo es la afectación de una enfermedad infecciosa de los humanos a lo largo de un área geográficamente extensa

Por la mañana mientras caminaba hacia un reunión, previo acompañar a mis hijas mayores al colegio, pensaba en el estado en que estamos los que vivimos en la Capital Federal.

Caminamos inmersos en nuestro propio mundo, nuestros propios problemas, ajenos a lo que nos pasa alrededor. Esquivamos basura, baldosas rotas, m….. de perros, indigentes tapados con sus mantas durmiendo en la vereda y NI LOS MIRAMOS. Los autos y colectivos que no respetan el paso y te obligan a correr para cruzar a pesar de estar con un cochecito, agresión permanente de la gente, mal trato, falta de educación. Y lo primero que pensé fue QUE NOS PASO?, pero triste me quedé cuando caí en cuenta que el problema es LO QUE NOS PASA.

Desde hace tiempo, en realidad desde el día que Maqui quedó embarazada de Delfina, me preguntaba si yo quería educarlas y que crezcan en Buenos Aires. Hoy, ya con tres hijas, y con una ciudad y un país que sigue “rumbo a lo desconocido” me planteo más que nunca esto.

Desde que nací hace ya 40 años, viví en Barrio Norte; Tengo recuerdos de irme de casa al kiosco de revistas y pasar toda la tarde con Tito -el diariero- y Mamá ni se preocupaba porque no pasaban las cosas que pasan ahora…. ya hablo como viejo y todo. Hoy me da miedo que mis hijas quieran correr como yo la hacía, me da miedo que se suelten, que saluden a desconocidos. Pensé si era paranoia mía, pero hablando con otros padre, los comentarios fueron los mismos o peor.

Claro que en medio de esta realidad, hay personas que desde su lugar tratan de inculcar educación, valores, alegría. Cosas tan básicas y elementales pero tan ausentes  y poco a la vista, que asustan. Y que hacer al respecto es la gran pregunta,

  • ¿que puedo hacer yo para cambiar mi entorno positivamente?
  • ¿Cómo hago para ir contra este sistema?

La primera propuesta para poder empezar a cambiarme yo en primera instancia, es lograr ponernos en el lugar que se coloca un fotógrafo, ya que él no ve las cosas, LAS MIRA, y allí encuentra los motivos y los conceptos que busca fotografiar. Ese es el ojo que yo les invito a utilizar, un ojo que nos haga mirar las cosa, involucrarnos con lo que vemos y comprometernos con eso. Difícilmente creo que podamos ir contra el sistema, pero si podemos elegir con quien y en donde queremos estar.

Hay veces que el anhelo que tenemos implica sacrificios, pero esos sacrificios traen aparejada una alegría si los sabemos manejar. Siempre los sacrificios vienen en combo con un premio.

No te sigas enfermando, no te dejes infectar por esta ciudad enferma donde vivimos. Tenemos que curar esta pandemia con un cóctel de ALEGRIA, EDUCACION Y VALORES. Esto es lo que indudablemente nos hará más inmunes y con esa fortaleza podremos caminar con la frente bien en alto y contagiando salud a quienes nos rodean. Usalo en la calle,  en tu casa y en tu trabajo. Después contame como te va, seguro que nos podemos llevar lindas sorpresas.