SOY POBRE, NO TENGO BLACKBERRY!!

El título de este post no es mío. Se lo tomé prestado al blog MARKETING Y ESTRATEGIA de Diego Regueiro. A Diego lo conozco hace muchos años y desde que comenzó con su blog sigo lo que publica, ya que su visión observadora, crítica y objetiva, van muy alineadas a mis propios principios.

Hoy por la mañana, como todas las mañanas reviso mis correos y me encuentro con el Asunto en uno de ellos “SOY POBRE, NO TENGO BLACKBERRY”. Sin leer el contenido lo primero que pensé fue, “definitivamente sos pobre, pero no por no tener blackberry, sino por creer eso”.

Desde ya que me tiré de cabeza a leer de que se trataba y me resultó muy interesante, por eso se los transcribo a continuación:

SOY POBRE, NO TENGO BLACKBERRY!!
“Hace unos días estaba en la fila  en un aeropuerto esperando para hacer el check-in, cuando escuché como una mujer le decía a otra la frase del título: “Soy pobre, no tengoBlackberry“.

¡Qué frase! Les cuento que la mujer no tenía nada de pobre, pero ella ASI se sentía.¿Cómo puede ser?

Esta frase me recordó un poco lo que vivimos en el mundo de hoy, donde la gente percibe y se percibe en función de las cosas que tiene o no tiene. Esta escala de su propia percepción y el sentido del tener tienen impacto directo en su visión del mundo y cómo está ubicada la gente según esa mirada.

Esa mujer no es pobre, pero se siente pobre. ¿Qué es lo que importa, la realidad fáctica o lo que ella cree que es? Definitivamente, lo segundo, porque hablamos de sentimientos, y sensaciones. Es tal el impacto que tienen algunas cosas materiales (donde la tecnología es un gran disparador), que la tenencia o no de un determinado bien precipita sentimientos fuertes como los del título.

La pobreza no pasa por tener o no una Blackberry, pero “parece” que sí. En estos casos, es como que se presentan 2 mundos bipolares: lo tenes o no lo tenes. Si lo tenes, estás cómodo y confiado. Si no lo tenes, te falta algo, tenes angustia o ansiedad, o sentimiento de exclusión, de estar fuera, de no ser parte, de ser distinto o menos. O como dijo la mujer, de ser pobre.

El marketing tiene mucho que ver con esto. Marketing trabaja para despertar sensaciones en la gente, sensaciones de vacío, de baja autoestima, de interés, de deseo por estar “en el otro lado”. Sin embargo, es importante también entender que la tenencia (o no) de cosas, no nos vuelve más o menos pobres o ricos, aunque asi pareciera. La verdadera riqueza o pobreza pasa (o debería pasar) por otro lado.”

Por Diego Regueiro / Director Ejecutivo / Marketing y Estrategia

Realmente me asusta muchas veces el grado de superficialidad que alcanzan ciertas personas. Porque Son o No Son si tienen o dejan de tener tal o cual cosa. Y es verdad que muchas personas no solo lo piensan, sino que lo creen. Si nos ponemos en posición de observador, podemos encontrar fácilmente en una reunión que muchos de ellos sonríen solo mirando las pantallas de sus telefonitos sin percatarse (parece) que están con otras personas. QUE TRISTE QUE ES!!

No puedo negar mi propia realidad, me encanta la tecnología y me encantan estos aparatos y si no lo tengo es porque me lo robaron y no volví a comprar. Tampoco voy a negar que como herramientas de trabajo son muy útiles, pero no para todos los trabajos y no para todas las personas. En mi caso que estoy todo el día con la computadora, claramente no lo necesito.

Volviendo a lo que escribió Diego, yo agregaría que hace falta que nos conozcamos un poco más internamente. No tenemos el valor muchas veces de desconectarnos del mundo para conectarnos con nosotros y con nuestro prójimo. Me hizo acordar a un comercial que sin palabras, nos muestra gráficamente esta enfermedad que muchos tenemos alrededor de todo el mundo. El comercial justamente se llama “Disconnect to Connect”

Esto es algo en lo que pienso mucho y definitivamente no quiero ser como éstos del video. Elijo estar con Maqui (mi mujer), con mis hijas, leyendo, escribiendo, solo pensando o meditando, antes que perder el tiempo con estos aparatos.

Hay veces que es muy duro asumirnos y aceptarnos como somos sin depender de lo “accesorio”… Yo no soy un teléfono, no soy una computadora, ni un auto y mucho menos un cargo en una compañía… y cuantos ejemplos más. En mi caso, soy Ezequiel de Olazábal, tengo unos padres increíbles que dieron y dan su vida por sus ocho hijos, estoy casado con una mujer espectacular y tengo tres hijas que ni en mis sueños más lindos las podría haber soñados así….. Que más puedo pedir?¿No te parece que soy inmensamente Rico? No tengo y no tenemos derecho a creer que somos o dejamos de ser porque “NO TENGO BLACKBERRY!!! 🙂

No dejen de seguir a Diego Regueiro y su MARKETING Y ESTRATEGIA.

Buena Semana

ESCRIBIENDO MI FUTURO.

Cuantas veces me pregunto sobre mi fututo!!

Sobre mi futuro inmediato, a mediano, o largo plazo.

Cada vez que hacemos o decimos algo, estamos escribiendo nuestro propio futuro y de eso se trata este post.

El mar, inmenso e interminable…

Nos sentamos a la orilla a mirarlo (a ese único, grandioso y mismo mar) y ese ir y venir de las olas siempre es distinto. Vuelve de una manera y segundos después vuelve distinto y sin embargo nunca dejó de ser Mar.

Nosotros nunca dejamos de ser nosotros mismos, a pesar de los cambios, a pesar de nuestras decisiones. La gente nos puede cuestionar, nos puede juzgar, pero si estamos tranquilos de que hacemos en lo inmediato, sin duda el futuro nos lo va a recompensar.

Pasan muchos años, para algunos veinte, para otros ochenta, para mi cuarenta, en que me doy cuenta que todo lo que hice siempre fue para los demás, y que ser egoísta, desde el buen sentido del egoísmo, es una necesidad que tenemos y nos debemos si no queremos morir arrepentidos por lo que dejamos de hacer.

Empezar a pensar en uno mismo, significa poner nuestras necesidades por encima de la de los demás y eso traerá muchos ruidos y dolores. Dolores porque gente que siempre espera que seas de una manera, no va a conformarse con tu no.

Decir no es doloroso para quien no está acostumbrado, pero mas doloroso es darse cuenta que cada Si a alguien, fue un no que te dijiste a vos mismo.

Como padre, cuando hablo de egoísmo o de pensar primero en mi, no es estrictamente así, porque pensar en mi es pensar en Maqui y las chicas. Y son ellas las que están por encima de todo el resto. Parecerá una obviedad, pero no es así.

Me guste o no, me he encontrado en infinidad de situaciones en que elegí por otros antes que por mí y aunque me cueste aprenderlo, llegó mi momento, el momento en que la única prioridad va a estar en casa (en mi y en mi familia). Porque como dice el dicho, “La Caridad empieza por casa”, que aunque lo repitamos y lo sepamos de memoria, nunca lo practicamos.

Ésta año sabía que vendría con cambios, lo intuía y lo esperaba. Pensarán que estaba obsesionado con mi 40 años. No fue así, pero sin embargo coincidió con éstas búsquedas.

Los últimos años puse mucho esfuerzo en mi trabajo, en tratar de crecer fruto de mi esfuerzo y de mi inteligencia. Tengo claro que soy esforzado para trabajar y que dentro del ámbito que me manejo, el comercial y el marketing, y el de las relaciones, entiendo que me manejo muy bien. Sin embargo, del otro lado hay personas. Personas que no tienen ni tu urgencia ni tus necesidades.

Un amigo me dijo un día, cómo para alentarme “Hay que pensar distinto, para que luego todos piensen igual!”. Y obvio que me lo dejó picando y lo pensé mucho. Sí, hay que pensar distinto, y no tengo dudas que a la gente común lo distinto le da miedo. Me tranquilizó mucho y me ayudó a seguir tomando decisiones.

Dentro de esas decisiones que tomé, está la más actual, la más difícil.

Decidí dejar de lado mis años en marketing, en publicidad. Mi años escribiendo propuestas super prometedoras, mi años de trabajar en lo “virtual” para poder sumarme a un trabajo “real?”, a un proyecto que me permite crecer económicamente y que se alinea perfectamente al proyecto de vida que tenemos con mi familia.

Ya no me importan los cargos, tampoco los aplausos falsos de otros, los “que buena idea” o “con esta la pegás”. Lo que me importa es MI futuro. Y cueste lo que me cueste, las decisiones están tomadas.

Mi última experiencia de trabajo me enseño muchísimo.

Pero la enseñanza fue por oposición. Conocí una persona que me mostró con una claridad estremecedora lo que no quiero de mi vida. Una persona que se auto engañaba hablando de valores y moral, cuando lo único que lo movía era el dinero. Una persona que no creía en nadie más que en él. Un tipo muy astuto que caía siempre parado. Un tipo inestable, que tan solo pensar en él me ponía nervioso. Tanto fue así, que decidí dar ese paso al costado.

En estos primeros meses del año, me encontré con el opuesto. Gente que trabaja, gente alegre, gente responsable, gente con valores. Ésta gente me ayudo a volver a creer y volver a querer.

Hoy estoy empezando un nuevo camino, pero con la seguridad que este camino es largo y que tiene mucho futuro y que el éxito depende de mi. No tengo dudas que voy a volver a inventarme y que ahora, con más años, con más experiencia, los resultados serán otros.

Ya veremos.

PANDEMIA DE INSENSIBILIDAD

Una pandemia, vocablo que procede del griego pandêmon nosêma, de παν (pan = todo) + δήμος (demos = pueblo) + nosêma (= enfermedad), expresión que significa enfermedad de todo un pueblo es la afectación de una enfermedad infecciosa de los humanos a lo largo de un área geográficamente extensa

Por la mañana mientras caminaba hacia un reunión, previo acompañar a mis hijas mayores al colegio, pensaba en el estado en que estamos los que vivimos en la Capital Federal.

Caminamos inmersos en nuestro propio mundo, nuestros propios problemas, ajenos a lo que nos pasa alrededor. Esquivamos basura, baldosas rotas, m….. de perros, indigentes tapados con sus mantas durmiendo en la vereda y NI LOS MIRAMOS. Los autos y colectivos que no respetan el paso y te obligan a correr para cruzar a pesar de estar con un cochecito, agresión permanente de la gente, mal trato, falta de educación. Y lo primero que pensé fue QUE NOS PASO?, pero triste me quedé cuando caí en cuenta que el problema es LO QUE NOS PASA.

Desde hace tiempo, en realidad desde el día que Maqui quedó embarazada de Delfina, me preguntaba si yo quería educarlas y que crezcan en Buenos Aires. Hoy, ya con tres hijas, y con una ciudad y un país que sigue “rumbo a lo desconocido” me planteo más que nunca esto.

Desde que nací hace ya 40 años, viví en Barrio Norte; Tengo recuerdos de irme de casa al kiosco de revistas y pasar toda la tarde con Tito -el diariero- y Mamá ni se preocupaba porque no pasaban las cosas que pasan ahora…. ya hablo como viejo y todo. Hoy me da miedo que mis hijas quieran correr como yo la hacía, me da miedo que se suelten, que saluden a desconocidos. Pensé si era paranoia mía, pero hablando con otros padre, los comentarios fueron los mismos o peor.

Claro que en medio de esta realidad, hay personas que desde su lugar tratan de inculcar educación, valores, alegría. Cosas tan básicas y elementales pero tan ausentes  y poco a la vista, que asustan. Y que hacer al respecto es la gran pregunta,

  • ¿que puedo hacer yo para cambiar mi entorno positivamente?
  • ¿Cómo hago para ir contra este sistema?

La primera propuesta para poder empezar a cambiarme yo en primera instancia, es lograr ponernos en el lugar que se coloca un fotógrafo, ya que él no ve las cosas, LAS MIRA, y allí encuentra los motivos y los conceptos que busca fotografiar. Ese es el ojo que yo les invito a utilizar, un ojo que nos haga mirar las cosa, involucrarnos con lo que vemos y comprometernos con eso. Difícilmente creo que podamos ir contra el sistema, pero si podemos elegir con quien y en donde queremos estar.

Hay veces que el anhelo que tenemos implica sacrificios, pero esos sacrificios traen aparejada una alegría si los sabemos manejar. Siempre los sacrificios vienen en combo con un premio.

No te sigas enfermando, no te dejes infectar por esta ciudad enferma donde vivimos. Tenemos que curar esta pandemia con un cóctel de ALEGRIA, EDUCACION Y VALORES. Esto es lo que indudablemente nos hará más inmunes y con esa fortaleza podremos caminar con la frente bien en alto y contagiando salud a quienes nos rodean. Usalo en la calle,  en tu casa y en tu trabajo. Después contame como te va, seguro que nos podemos llevar lindas sorpresas.